Artista Santo Guichon "Twins I Apparats" (Appareils électroménagers Twins I )La forêt de Fontainebleau 2023
DESCRIPCIÓN DETALLADA DE LA OBRA
Composición y Estructura Visual
La pintura presenta una composición simétrica y bicéfala, dominada por dos figuras idénticas que ocupan el centro del cuadro, flanqueadas por elementos arquitectónicos y naturales que se confunden entre sí. La estructura general sugiere un díptico interno, donde la duplicidad no es mera repetición sino una exploración del espejismo y la alteridad.
Las dos figuras, los "gemelos" del título, aparecen como siluetas híbridas que fusionan lo humano con lo vegetal y lo mecánico. Sus contornos se dibujan mediante trazos gruesos de óleo aplicado con espátula o pincelada cargada, creando una superficie táctil y rugosa que remite tanto a la tradición del impasto expresionista como a la materialidad de la pintura contemporánea.
Paleta Cromática
La paleta se articula en tonos terrosos, verdosos y grisáceos, con una dominante de:
• Verdes apagados y musgosos: que evocan la vegetación de Fontainebleau, el famoso bosque que da nombre a la serie
• Marrones y ocres: que sugieren troncos, tierra, madera
• Grises azulados y lavandas: que aportan una atmósfera de niebla o penumbra
• Toques de blanco y crema: en las zonas que parecen representar rostros o elementos luminosos
Esta gama cromática deliberadamente desaturada crea un ambiente de ensueño, de memoria borrosa, de paisaje visto a través del filtro del tiempo o de la percepción alterada.
Los Elementos "Appareils" (Aparatos/Aparatos electrodomésticos)
El subtítulo "Appareils électroménagers" (Aparatos electrodomésticos) introduce una tensión semántica crucial. En la parte superior de la composición, se distinguen formas rectangulares que evocan:
• Enchufes o tomas de corriente
• Interruptores o paneles de control
• Pequeñas pantanas o displays digitales
Estos elementos, pintados con un tratamiento más plano y geométrico que el resto, funcionan como ojos sustitutos o como metáforas de la "cabeza" tecnológica. Los gemelos no tienen rostros humanos convencionales; en su lugar, portan estos "aparatos" como máscaras, como interfaces entre el cuerpo orgánico y la red eléctrica/doméstica.
El Tratamiento de la Figura
Los cuerpos de los gemelos están construidos mediante planos de color superpuestos, sin modelado anatómico preciso. Se distinguen:
• Sombreros de ala ancha (posiblemente sombreros de paja o de jardinero), pintados en tonos ocres con bandas blancas
• Torso alargado y estilizado, donde los brazos parecen fundirse con el tronco
• Extremidades que se confunden con el entorno, como si los cuerpos estuvieran en proceso de silvificación (transformación en árbol)
Esta última característica es fundamental: los gemelos no están en el bosque, son el bosque, o más precisamente, están en proceso de convertirse en elementos del bosque, en una metamorfosis que recuerda a los mitos clásicos (Dafne, los hombres-árbol de Tolkien) pero actualizada con la lógica de la tecnología doméstica.
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ANÁLISIS PROFUNDO
1. LA FOREST DE FONTAINEBLEAU: INTERPRETACIÓN DEL LUGAR-MITO
La referencia a Fontainebleau no es casual. Este bosque, situado al sur de París, ha sido durante siglos un lugar fundacional de la pintura moderna:
• La Escuela de Barbizon (Rousseau, Millet, Corot) lo convirtió en el laboratorio del paisaje pintado al aire libre
• Los impresionistas lo frecuentaron como antecámara de sus experimentos lumínicos
• La escalada deportiva y el senderismo lo convirtieron en espacio de ociedad burgués
• Hoy es patrimonio mundial de la UNESCO y destino turístico masivo
Guichon al titular la serie "La forêt de Fontainebleau" reactiva esta carga histórica pero la somete a una desnaturalización. No pinta el bosque como paisaje observable, sino como estructura mental, como arquitectura de la memoria colectiva. El bosque ya no es "afuera", sino "adentro": un espacio psíquico donde la naturaleza y la cultura, lo orgánico y lo tecnológico, lo humano y lo vegetal, se han vuelto indistinguibles.
2. LOS GEMELOS: LA REPETICIÓN COMO MECANISMO
El motivo del gemelo opera en múltiples registros:
Psicoanalítico: El doble, según Freud en "El perturbador", es simultáneamente garantía de supervivencia del yo (el doble me representa, me sustituye) y amenaza de aniquilación (el doble me reemplaza, me hace redundante). Los gemelos de Guichon no se miran, no interactúan; coexisten en una simetría sin diálogo, en una parálisis del espejo.
Tecnológico: En la era de la clonación, de la inteligencia artificial generativa, de la producción en serie, el gemelo ya no es excepción mítica sino norma industrial. Los "appareils électroménagers" son, por definición, objetos producidos en serie, gemelos idénticos que pueblan los hogares. El título completo sugiere que estos gemelos son electrodomésticos, o que los electrodomésticos son gemelos.
Pictórico: La repetición en el cuadro evoca la serigrafía de Warhol, pero despojada de su brillantez pop. Aquí no hay Marilyn ni Campbell's; hay figuras anónimas, desprovistas de identidad estelar, fundidas en la materia pictórica. La repetición no celebra la fama sino que denuncia la anonimización.
3. LOS "APPAREILS ÉLECTROMÉNAGERS": DOMESTICACIÓN Y ALIENACIÓN
La inclusión de elementos electrodomésticos en un paisaje boscoso constituye una surrealización del hábitat contemporáneo. Guichon parece sugerir que:
• La naturaleza ya no existe fuera de la tecnología: Incluso en Fontainebleau, el bosque "virgen" es una construcción mediada por GPS, por aplicaciones de senderismo, por la gestión forestal computarizada.
• El cuerpo humano se ha vuelto electrodoméstico: Necesita conexión, consume energía, tiene ciclos programados, envejece y se obsolesce. Los enchufes en lugar de rostros simbolizan esta reducción funcional del sujeto.
• El hogar (foyer/ménage) se ha expandido: Ya no hay frontera entre "dentro" (doméstico, tecnológico) y "fuera" (natural, salvaje). El bosque es el hogar, el hogar es el bosque, y ambos están cableados.
La elección de "appareils" (aparatos) en lugar de "machines" (máquinas) es significativa: los aparatos son discretos, domesticados, obedientes; las máquinas son monstruosas, industriales, rebeldes. Guichon nos muestra una domesticación que no tranquiliza sino que inquieta precisamente por su suavidad.
4. EL CHIP SOBRE CARTÓN: MATERIALIDAD Y OBSELESCENCIA
La técnica especificada —óleo con chip sobre cartón— merece atención:
• Óleo: Medium tradicional por excelencia, asociado a la durabilidad, al museo, a la "eternidad" del arte
• Cartón: Material frágil, perecedero, asociado al embalaje, a lo provisional, a lo desechable
• Chip: Elemento electrónico, componente de la tecnología contemporánea, que introduce la obsolescencia programada en el seno de la obra
Esta combinación material es una reflexión sobre la temporalidad del arte hoy: ¿Puede sobrevivir algo en la era del chip? ¿El óleo sobre cartón con chip será legible dentro de 50 años, cuando el chip sea arqueológicamente incomprensible? La obra incorpora su propia muerte técnica, su propia datación absoluta.
5. LA PINCELADA: ENTRE EL GESTO Y EL ALGORITMO
La factura pictórica de Guichon muestra una tensión entre lo expresivo y lo sistemático:
• Las pinceladas son visibles, gruesas, direccionales, en la tradición de la pintura gestual
• Pero su distribución sigue patrones casi matemáticos, especialmente en la simetría de los gemelos
• Hay zonas de empaste intenso que remiten a la materialidad del óleo
• Y zonas de aplicación plana que evocan la pintura digital o la serigrafía
Esta dualidad técnica sugiere un pintor que trabaja "a mano" pero piensa "en pantalla", que no renuncia al cuerpo del artista pero sabe que este cuerpo ya está mediado por interfaces digitales.
6. EL ESPACIO: NI INTERIOR NI EXTERIOR
El espacio de la pintura es indeterminado:
• Las figuras parecen entre árboles, pero también entre columnas arquitectónicas
• Hay elementos que sugieren ventanas o marcos (a la izquierda, una forma azulada vertical)
• El fondo es simultáneamente atmósfera y pared, cielo y techo
Esta indeterminación espacial es característica del paisaje posmoderno, donde la distinción entre interior y exterior se ha disuelto. Los gemelos no están "en" ningún lugar definido; están en un espacio liminal, de tránsito, de sueño, de memoria.
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CONTEXTO ARTÍSTICO Y LÍNEAS DE FUERZA
Relación con otras tradiciones
Tradición Conexión con Guichon
Pintura de Fontainebleau (Escuela de Barbizon) Reactivación crítica del mito del paisaje "natural"
Surrealismo (Magritte, Dalí) Hibridación imposible de objetos y cuerpos
Arte Povera (Merz, Penone) Uso de materiales "pobres" (cartón, chip) para lo "elevado"
Neo-Geo (Ashley Bickerton, Peter Halley) Crítica de la domesticación tecnológica
Pintura contemporánea latinoamericana (Guichon es uruguayo-francés) Tradición del muralismo deformado, del realismo mágico pictórico
Santo Guichon: Una poética del híbrido
Santo Guichon (Montevideo, 1966; reside en Francia desde 1990) ha construido una obra consistente en la exploración de las fronteras permeables entre naturaleza y cultura, entre cuerpo y máquina, entre memoria personal e historia colectiva. Su trabajo frecuentemente:
• Utiliza títulos bilingües o polisémicos que activan múltiples registros de lectura
• Incorpora elementos tecnológicos en técnicas tradicionales
• Trabaja con series que exploran variaciones de un mismo motivo ("Twins I" implica "Twins II", "III", etc.)
• Sitúa sus obras en espacios de memoria histórica (Fontainebleau, pero también otros lugares cargados)
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LECTURAS FINALES: LA PINTURA COMO APARATO
"Twins I Apparats" puede leerse finalmente como una reflexión sobre la pintura misma como aparato:
• La pintura es un aparato doméstico: Se consume en el hogar, en la galería, en el museo; requiere de infraestructura (luz, pared, climatización)
• La pintura es un aparato de memoria: Como el bosque de Fontainebleau, almacena capas de historia, de miradas, de interpretaciones
• La pintura es un aparato de producción de gemelos: Cada obra es única, pero existe en serie (la serie "Twins", la serie "Fontainebleau"), y cada reproducción fotográfica la multiplica en gemelos digitales
Los gemelos de la pintura, con sus enchufes por rostros, nos miran (¿nos enchufan?) desde un pasado-futuro donde la naturaleza ya no es refugio sino red, donde el cuerpo ya no es origen sino terminal, donde la pintura ya no es eternidad sino chip sobre cartón, esperando su obsolescencia programada.
Y sin embargo, persiste la pintura. Persiste en su materialidad grasa, en su olor a linaza, en su tacto irregular. El óleo sobre cartón con chip es, en última instancia, un acto de resistencia: la afirmación de que algo del cuerpo, de la mano, de la mirada humana, puede instalarse en el aparato sin ser completamente absorbido por él. Los gemelos de Guichon no son idénticos porque cada pincelada los diferencia. El bosque de Fontainebleau no es un dato de GPS porque cada capa de pintura lo reimagina.
En esta tensión entre la repetición tecnológica y la singularidad gestual, entre el aparato y el cuerpo, entre el chip y el óleo, reside la profunda inquietud —y también la esperanza— de esta obra.
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