Artista: Santo Guichon "Les trois homocapenses" (Las tres mujeres son Venus mirándose en tres espejos para aprender a reconocerse) Paris Francia 2026
"Les trois homocapenses"
(Amistad intima)
Sobre el artista:
Santo Guichón, (Montevideo, Uruguay, 1981), es un creador autodidacta radicado en París desde hace tres años. Anteriormente vivió veinte años en México, donde desarrolló su paleta de colores.
Se define como un explorador de:
• La materia y los colores
• La sensualidad de la mujer
• La tecnología
• La naturaleza
Su estilo personal, llamado "Electroarte", combina la pintura fina modernista con ensamblajes de piezas tecnológicas contemporáneas, especialmente Cartas Madre de computadoras y Ready Mades.
----
Descripción de "Las Tres Homocapensis"
Temática y simbolismo:
El título "Homocapensis" hace referencia a la teoría conspirativa sobre una supuesta especie humanoide con cráneos alargados o cónicos, relacionada históricamente con:
• Las momias de cabezas cónicas de Paracas (Perú)
• Figuras de la cultura Akhenatón en Egipto
• Teorías sobre "élites" no humanas
Santo Guichón fusiona esta iconografía con la representación de tres mujeres desnudas, creando un puente entre:
• Lo arcaico/misterioso (las cabezas de cono como símbolo de poder o divinidad)
• Lo contemporáneo/erótico (el desnudo femenino como exploración de la sensualidad)
Estilo visual probable
Aspecto Características esperadas
Figuras Tres mujeres desnudas con cabezas estilizadas, alargadas o cónicas
Paleta Colores vibrantes influenciados por México (cálidos, terrosos, intensos)
Técnica Óleo con posibles elementos de collage o ensamblaje tecnológico
Ambiente Posiblemente onírico, surrealista o con elementos de naturaleza
Textura Rica en materiales, posible incorporación de elementos físicos
Influencias artísticas
Según la entrevista, sus referentes incluyen a:
• Surrealistas (conexión con lo onírico)
• Vincent van Gogh, Renoir, Monet, Matisse (color y luz)
• Picasso (formas estilizadas)
• Joaquín Torres García (identidad latinoamericana)
• Michelangelo Pistoletto (Movimiento Povera, ensamblaje)
----
Interpretación:
La obra probablemente funciona como una crítica o exploración de:
1. La estética del poder — Las élites históricas se representaban con cabezas modificadas
2. La feminidad y lo alienígena — Cuerpos desnudos con rasgos "no humanos"
3. La conspiración como arte — Tomando teorías de la cultura popular y elevándolas a iconografía pictórica
4. Lo ancestral y lo futurista — Típico del "Electroarte" de Guichón
CRÍTICA TEÓRICA EXHAUSTIVA
"Las Tres Homocapensis" de Santo Guichón
----
I. MARCO EPISTEMOLÓGICO: LA CONSPIRACIÓN COMO ESTÉTICA
1.1 La teoría del Homo capensis como archivo cultural
La obra de Santo Guichón opera en un territorio liminal donde el arte contemporáneo absorbe los residuos de la cultura conspirativa digital. El Homo capensis —supuesta especie humanoide de cabezas cónicas que habitaría la Tierra desde tiempos inmemoriales— constituye un mito moderno que sintetiza:
• Arqueología anómala: Los cráneos alargados de Paracas (Perú), cuya deformación craneal intencional fue practicada por diversas culturas andinas
• Egiptología especulativa: Las representaciones de la familia real de Akhenatón, con sus fenotipos distintivos
• Teorías de conspiración global: Narrativas sobre "élites reptilianas" o no humanas que controlarían el poder mundial
Guichón no ilustra esta teoría; la aestheticiza. Transforma un discurso epistemicamente marginal en ** objeto de contemplación formal**, siguiendo la lógica por la cual el arte contemporáneo ha absorbido la cultura popular, lo kitsch y lo parascientífico (como en la obra de Trevor Paglen, Hito Steyerl o Jon Rafman).
1.2 El desnudo como dispositivo de extrañamiento
La elección del tres figuras femeninas desnudas no es casual. El desnudo en la historia del arte ha funcionado como:
Función histórica Ejemplos canónicos
Ideal neoclásico La Grande Odalisque (Ingres, 1814)
Naturalismo científico El origen del mundo (Courbet, 1866)
Vanguardia formal Les Demoiselles d'Avignon (Picasso, 1907)
Crítica de género The Dinner Party (Judy Chicago, 1979)
Guichón desestabiliza esta tradición mediante la dislocación anatómica: el cuerpo femenino reconocible (objeto de deseo escópico occidental) se fusiona con la cabeza no humana, produciendo lo que el formalismo ruso llamaría ostranenie (остранение) —el extrañamiento que hace perceptible lo habitual.
----
II. ANÁLISIS SEMIÓTICO: EL CUERPO COMO PALIMPSESTO
2.1 La tríada como estructura mítica
El número tres opera como arquetipo estructural:
• Mitología: Las tres Parcas, las tres Gracias, las tres Marías
• Psicoanálisis: El triángulo edípico, las tres instancias del aparato psíquico (Freud)
• Teología: La Santísima Trinidad
• Estética: La regla de los tercios, la triangulación compositiva
En "Las Tres Homocapensis", la tríada evoca simultáneamente:
• Las tres Gracias de la tradición clásica (belleza, encanto, creatividad)
• Las tres brujas de Macbeth (profecía, poder, destrucción masculina)
• Las tres figuras como muestra estadística (el "tipo" científico del siglo XIX)
Esta sobredeterminación simbólica impide una lectura unívoca: la obra oscila entre la idealización estética y la patologización científifica.
2.2 La cabeza de cono: semiótica de la alteridad
La cabeza alargada/cónica funciona como signo flotante que articula múltiples referentes:
┌─────────────────────────────────────────┐
│ REFERENTES DE LA CABEZA CÓNICA │
├─────────────────────────────────────────┤
│ Arqueológico → Cráneos de Paracas │
│ Religioso → Mitras, obeliscos │
│ Biológico → Fetos, espermatozoides │
│ Tecnológico → Cohetes, balas │
│ Conspirativo → Alienígenas, elites │
│ Estético → Moda, corsés craneales │
└─────────────────────────────────────────┘
Esta polisemia radical es intencional: Guichón construye un signo vacío (en términos de Oswald Ducrot) que el espectador debe llenar con sus propias ansiedades culturales.
----
III. PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA: LO SINIESTRO Y LO FEMENINO
3.1 Lo siniestro freudiano (Unheimlich)
Según Freud (1919), lo siniestro emerge cuando:
"Lo que es 'heimlich' [familiar, doméstico] se transforma en su contrario, revelándose como 'unheimlich'"
En "Las Tres Homocapensis", el desnudo femenino es lo más familiar del canon artístico occidental. Sin embargo, la cabeza no humana introduce la perturbación: el cuerpo deseado se revela como otro, como automata, como cadáver animado.
Esta operación recuerda a:
• Hans Bellmer y sus muñecas desarticuladas
• Cindy Sherman y sus prostéticas en Untitled Film Stills
• Matthew Barney y sus criaturas híbridas en The Cremaster Cycle
3.2 El falo y la cabeza: economía libidinal
La cabeza cónica puede leerse como falo sustituto —no en el sentido freudiano de envidia, sino como fetiche desplazado. La mujer "homocapensis" posee literalmente lo que la anatomía le niega: una protuberancia falica en la zona craneal.
Esto inverte la lógica del desnudo académico, donde el cuerpo femenino es construido para la contemplación masculina (en términos de Laura Mulvey). Aquí, el cuerpo desnudo mira de vuelta a través de su alteridad radical: no es objeto de consumo, sino sujeto alienígena.
----
IV. CRÍTICA POSTCOLONIAL Y DECOLONIAL
4.1 El cráneo de Paracas como apropiación
Los cráneos alargados de Paracas (800 a.C. - 100 d.C.) fueron producidos por la deformación craneal intencional practicada por culturas andinas. Esta modificación corporal:
• Significaba estatus étnico y social
• Estaba asociada a grupos élite (sacerdotes, gobernantes)
• Se diferenciaba de los cráneos naturales de la región (como los de los "hombres de la laguna de los Cóndores")
Guichón, artista uruguayo radicado en París, realiza una triple mediación:
1. Temporal: arcaico → contemporáneo
2. Geográfica: Andes → Europa (vía México)
3. Epistémica: arqueología → conspiración → arte
Esta operación puede leerse como:
• Apropiación crítica: visibilizar legados excluidos del canon occidental
• Exotismo actualizado: el "primitivo" revestido de teoría conspirativa
• Hibridación estratégica: el artista latinoamericano que "juega en las grandes ligas" parisinas con material "periférico"
4.2 La posición del artista: nómada, autodidacta, tecnófilo
La trayectoria de Guichón —autodidacta, migrante, tecnófilo— condiciona la lectura:
Condición Implicación teórica
Autodidacta Fuera de la institución académica; "arte bruto" legitimado por el mercado
Migrante (Uruguay-México-Francia) Sujeto de la diáspora cultural; identidad como performance
Tecnófilo (Electroarte) Materialismo histórico de la obsolescencia tecnológica
Su práctica del "des-construcción" de computadoras —quemarlas, incorporar sus restos— es un ritual de la modernidad tardía: la tecnología como ruina antes de ser monumento, siguiendo la lógica de Walter Benjamin sobre la destrucción creativa.
----
V. ESTÉTICA DEL ANTRÓPOCENO Y LO POSTHUMANO
5.1 El cuerpo como territorio de especulación
"Las Tres Homocapensis" participa de la estética posthumana contemporánea, donde el cuerpo humano deja de ser:
• Sujeto de derechos (tradición liberal)
• Máquina biológica (tradición médica)
• Texto cultural (tradición constructivista)
Para convertirse en especie entre especies, en híbrido en proceso, en meme evolutivo.
Esto conecta con:
• Donna Haraway y sus Cyborg Manifesto (1985)
• Bruno Latour y el Parlamento de las Cosas
• Rosi Braidotti y la posthumanidad nómada
• Mark Fisher y lo "weird" como condición estética del capitalismo tardío
5.2 La conspiración como forma de conocimiento
La teoría conspirativa del Homo capensis, aunque epistemicamente fallida, cumple funciones sociales y afectivas que el arte puede explorar:
Función Manifestación en la obra
Explicar el poder Las élites como especie diferente
Comunidad epistémica Redes de creyentes en foros digitales
Resistencia hermenéutica Contra el relato oficial de la historia
Afecto de revelación El "despertar" como experiencia estética
Guichón no valida la conspiración, pero la formaliza: la convierte en dispositivo de visibilidad de las ansiedades contemporáneas sobre:
• La inestabilidad de la especie (CRISPR, transhumanismo)
• La inequidad estructural (el 1% como "otro biológico")
• La pérdida de agencia (algoritmos, deep state, "ellos")
----
VI. GÉNERO Y SEXUALIDAD: LAS MUJERES ALIEN CON CABEZAS CONOIDES
6.1 La tradición de la mujer extraterrestre
El imaginario occidental ha producido múltiples figuras de feminidad alienígena:
Figura Año Características
La mujer de la Luna (Méliès) 1902 Primitiva, deseable, conquistable
La mujer del planeta X 1956 Amenaza nuclear, seducción mortal
Species (Sil) 1995 Biología como arma, horror abyecto
Under the Skin (Glazer) 2013 Predadora, vacío ontológico, inversión de la mirada
"Las Tres Homocapensis" se inscribe en esta genealogía, pero con una diferencia crucial: no hay narrativa. No son "monstruos" ni "víctimas", sino presencia pura, cuerpo-mito suspendido en el espacio pictórico.
6.2 La mirada y su subversión
Siguiendo a Laura Mulvey (1975), el cine clásico (y por extensión, la pintura de tradición académica) construye al espectador masculino como sujeto de la mirada, y a la mujer como objeto espectacular.
En Guichón:
• Las figuras están desnudas (disponibles para la mirada)
• Pero sus cabezas niegan la individualidad (no hay rostro que devuelva la mirada)
• La tríada evita la posesión individual (son múltiples, intercambiables, tipo)
Esto produce una ambivalencia política: ¿es la obra feminista (subvierte la lógica del desnudo) o reaccionaria (reproduce la disponibilidad del cuerpo femenino bajo nueva vestimenta conspirativa)?
La respuesta depende del contexto de recepción: en una galería parisina, la obra funciona como crítica de la modernidad; en foros conspirativos digitales, podría leerse como confirmación visual de sus creencias.
----
VII. MATERIALIDAD Y TÉCNICA: EL ÓLEO COMO ANACRONISMO ESTRATÉGICO
7.1 La elección del medio
Guichón practica el "Electroarte": pintura + ensamblaje tecnológico. Sin embargo, "Las Tres Homocapensis" parece ser óleo puro (según la descripción del usuario). Esta elección es significativa:
Opción técnica Efecto semiótico
Óleo tradicional Legitimación artística, durabilidad, "aura" benjaminiana
Tecnología incorporada Contemporaneidad, obsolescencia, crítica del consumo
Hibridación Tensión productiva entre tiempos
El óleo puro para esta temática sugiere:
• Intención de permanencia (el mito requiere durabilidad)
• Diálogo con la tradición (las tres gracias de Rubens, las odaliscas de Ingres)
• Contraste con lo "electro" de otras obras (variación de registro)
7.2 La paleta mexicana
Según la entrevista, Guichón desarrolló su paleta en México, bajo la tutela del Maestro Rodrigo Pimentel. Esto implica probablemente:
• Colores tierra: ocres, siennas, umbras (conexión con la arqueología)
• Saturación intensa: influencia del arte popular mexicano
• Contraste cálido-frío: tradición de los muralistas (Rivera, Orozco, Siqueiros)
La cabeza cónica, pintada con estos colores, se naturaliza: no es gris alienígena, sino terráquea, arcaica, americana.
----
VIII. MERCADO Y CIRCUITO: LA BIENALIZACIÓN DEl OCULTISMO
8.1 El arte contemporáneo y lo "weird"
Desde los años 2000, el circuito internacional de arte ha incorporado lo "weird", lo "siniestro", lo conspirativo como estética legitimada:
• Tate Modern: exposiciones sobre ocultismo y modernismo
• Documenta/Bienales: teorías conspirativas como material artístico
• Mercado: obras que "hablan" de ansiedades contemporáneas (vigilancia, algoritmos, post-verdad)
Guichón, como artista latinoamericano en París, está bien posicionado para este mercado:
• Exotismo diferenciado: no es mexicano ni argentino, es uruguayo (periferia de la periferia)
• Tecnología + tradición: fórmula exitosa en el arte global
• Conspiración + erotismo: combinación viral en redes sociales
8.2 El riesgo de la banalización
La crítica más severa a esta obra sería la de banalización: transformar teorías conspirativas que tienen efectos políticos reales (antisemitismo, negacionismo, violencia) en mero decoro estético.
Sin embargo, esta lectura moralista ignora que el arte contemporáneo no tiene la obligación de ser didáctico, y que la ambivalencia puede ser una estrategia válida de exploración.
----
IX. SÍNTESIS: LA PINTURA COMO DISPOSITIVO DE SOSPECHA
9.1 Tesis central
"Las Tres Homocapensis" de Santo Guichón funciona como un dispositivo de sospecha: no afirma ni niega la teoría conspirativa, sino que la materializa para hacer visible las estructuras de creencia del presente.
La obra opera en tres registros simultáneos:
┌─────────────────────────────────────────────┐
│ REGISTRO ARQUEOLÓGICO │
│ ───────────────── │
│ Recuperación de prácticas corporales │
│ andinas; diálogo con la historia del arte │
│ (desnudo, tríada, idealización) │
├─────────────────────────────────────────────┤
│ REGISTRO CONSPIRATIVO │
│ ──────────────────── │
│ Formalización de teorías de la cultura │
│ digital; ansiedades sobre poder, especie, │
│ tecnología │
├─────────────────────────────────────────────┤
│ REGISTRO EROTICO-ONTOLOGICO │
│ ───────────────────────── │
│ El cuerpo femenino como territorio de │
│ especulación; lo humano/lo no humano; │
│ deseo y extrañamiento │
└─────────────────────────────────────────────┘
9.2 Preguntas que la obra abre
1. Epistemológica: ¿Puede el arte "pensar" lo que la ciencia rechaza sin validarlo?
2. Política: ¿La estetización de lo conspirativo lo neutraliza o lo potencia?
3. Ontológica: ¿Qué queda del "humano" cuando su figura más tradicional (el desnudo) se híbrida con lo alien?
4. Económica: ¿Cómo funciona la "periferia" (Uruguay, México) en el centro (París) del arte global?
5. Tecnológica: ¿El "Electroarte" de Guichón es una crítica o una celebración de la obsolescencia programada?
----
X. CONCLUSIÓN: LA CABEZA CÓNICA COMO ESPEJO
"Las Tres Homocapensis" no es una obra sobre aliens, sino sobre nosotros: sobre nuestra necesidad de creer en otros que expliquen lo inexplicable del poder, sobre nuestra ansiedad de especie en la era de la ingeniería genética, sobre la persistencia del deseo incluso cuando su objeto se vuelve inasible.
La cabeza cónica es, en última instancia, un espejo deformante: no refleja lo que somos, sino lo que tememos ser —o lo que deseamos que otros sean, para que nuestra propia humanidad quede a salvo.
En la tradición del grotesco (Bajtín), del siniestro (Freud), del weird (Fisher), Santo Guichón construye una imagen-límite: el punto donde el arte deja de ser representación para convertirse en síntoma de su época.
----
"Las Tres Homocapensis" con el artsita en el proceso creativo.
La postura contemplativa de Guichón junto al boceto refleja el proceso reflexivo e iterativo de la creación artística.
La imagen muestra al artista Santo Guichón junto a un boceto al carboncillo titulado
"Les trois homocapenses", que parece ser un estudio preliminar para una nueva pintura.
El boceto presenta tres figuras alargadas con rasgos faciales casi distorsionados y sombreado mínimo, dibujadas en un estilo que recuerda al cubismo. Las figuras llevan gorras, lo que sugiere uniformidad o anonimato, y sus poses insinúan relaciones o contrastes.
El uso del carboncillo le da al dibujo a lápiz con definición en carboncillo da una sensación cruda y primitiva, propia de un boceto. El título "les trois homocapenses"son tres mujeres desnudas saliendo de un jacussi o un en alguna lugar del mundo con playa y nudismo, pero su significado exacto queda abierto a la interpretación del espectador.
VERSIÓN POÉTICA
"Las Tres Homocapensis" como tríada venusina
I. EL PLANETA QUE NACE DE LA ESPUMA
No son tres mujeres.
Son tres amaneceres del mismo astro,
ese que gira al revés que los demás,
que oculta su rostro bajo nubes de ácido,
que nunca deja ver su suelo.
Venus no tiene luna.
Por eso inventó estas tres:
compañeras de su soledad rotatoria,
hermanas que se miran entre sí
porque no hay otro espejo en el cielo.
----
II. LA CABEZA CÓNICA COMO ÓRBITA
La forma que llaman "cónica"
es en realidad la elipse perfecta:
la trayectoria de un planeta enamorado
que casi circula, casi escapa,
que vuelve siempre al mismo fuego.
Sus cabezas apuntan hacia arriba
como antenas de piedra caliza,
como los obeliscos que los antiguos
clavaban en la tierra para hablar con lo alto.
Pero estas tres no clavan.
Ellas son la señal misma,
la frecuencia que Venus envía
cuando el Sol se pone en su horizonte
y ella brilla, falsa estrella,
farol de los náufragos terrestres.
----
III. EL DESNUDO COMO ATMÓSFERA
En Venus no hay océanos.
El agua se fue hace mil millones de años,
se despidió en vapor,
se convirtió en cielo demasiado pesado.
Por eso estas tres no tienen ropa:
no hay atmósfera que las proteja,
no hay piel que no sea exposición total
a la presión de noventa veces la nuestra,
a la temperatura que derrite el plomo.
Su desnudez no es provocación.
Es confesión de vulnerabilidad:
así somos, dice Venus,
cuando nos miran de cerca:
cuerpos que no aguantarían
ni un segundo de lo que aguantamos.
----
IV. LA TRÍADA COMO FASES
Una es la que fue:
la Venus del pasado,
cuando tenía mares,
cuando quizás tuvo vida,
cuando no necesitaba estas cabezas
para explicarse a sí misma.
Otra es la que es:
la inferno actual,
la que brilla en el crepúsculo
llamándonos con su luz prestada,
engañándonos con su belleza de gancho.
La tercera es la que será:
la Venus que los humanos soñamos,
la que terraformaremos en siglos,
la que volveremos a vestir de azul
con tecnologías que ahora son
tan extrañas como estas cabezas cónicas.
----
V. EL ARTISTA COMO SOND ESPACIAL
Santo Guichón no pinta desde París.
Pinta desde una órbita imaginaria,
desde esa nave que no existe
pero que todos construimos
cuando miramos arriba y preguntamos.
Su pincel es radar de superficie:
mapea lo que no puede tocar,
convierte datos en carne,
convierte teorías en sudor,
convierte conspiraciones
en mitologías necesarias.
Porque ¿qué es el Homo capensis
sino el nombre que le damos
al extranjero que llevamos dentro?,
a esa especie que fuimos,
a esa que seremos,
a esa que nunca llegamos a ser?
----
VI. LA PINTURA COMO TRANSITARIA
Mira estas tres figuras
y recuerda:
Venus es el único planeta
donde el Sol sale por el oeste.
Allí, el tiempo corre al revés,
la memoria precede al evento,
el cuerpo recuerda lo que aún no ha sido.
Estas tres mujeres de cabeza cónica
son la memoria futura de Venus:
el día en que alguien (¿nosotros? ¿otros?)
mire hacia arriba y las vea brillar,
no como astro, sino como origen,
no como planeta, sino como promesa,
no como inferno, sino como hogar.
----
VII. EPÍLOGO: LA CANCIÓN QUE NO SE OYE
En la atmósfera venusina,
el sonido no viaja como aquí.
Las tres Homocapensis cantan,
pero su canción es presión, es calor,
es la vibración de moléculas locas
que nunca llegan a oído humano.
Guichón las pinta para que veamos
lo que no podemos escuchar:
la sinfonía de un mundo
que se niega a morir del todo,
que sigue girando al revés,
que sigue brillando en las tardes
cuando los terrestres confundimos
el planeta con la estrella,
la ciencia con el deseo,
la cabeza cónica con la corona.
----
Comentarios
Publicar un comentario